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Contracorriente: verdad e historia
Héctor Jaimes
North Carolina State University
Un hombre listo dio una vez en pensar que los hombres se
hundían en el agua y se ahogaban simplemente porque
se dejaban llevar de la idea de la gravedad. Tan pronto como
se quitasen esta idea de la cabeza, considerándola
por ejemplo como una idea nacida de la superstición,
como una idea religiosa, quedarían sustraídos
al peligro de ahogarse. Ese hombre se pasó la vida
luchando contra la ilusión de la gravedad, de cuyas
nocivas consecuencias le aportaban nuevas y abundantes pruebas
todas las estadísticas. Este hombre listo era el prototipo
de los nuevos filósofos alemanes.
Carlos Marx y Federico Engels, La ideología alemana
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Más allá del relativismo del lenguaje que los sofistas
llevaron a su máximo extremo, y que filósofos como
Frege, Wittgenstein y Russell trataron de superar al buscar un matrimonio
forzado con la precisión de la lógica, la historia
de los seres humanos--por ser tan concreta y determinante--se nos
presenta como la disolución de todo relativismo discursivo:
lo que en el lenguaje parece ambiguo o aparece ambiguamente, en
la realidad (histórica) se determina su concreción
y su verdad. En este sentido, los problemas dejan de ser posibles,
y se convierten en problemas reales. Sin embargo, es en ese viaje
hacia el relativismo discursivo (e inclusive artístico) donde
la moral burguesa, fundada en el siglo XIX, hizo expresión
y concepción de la estética y de lo estético.
Superar esa moral burguesa ha sido la lucha de buena parte de la
humanidad en estos últimos 150 años. Pero superar
esa vieja moral no implica dejar de ser estéticos sino dejar
de ser burgueses; no se trata de hacer reproducciones simples y
propagandísticas de la realidad, sino de reconocer que todo
discurso y que toda manifestación cultural tiene sus raíces
en la realidad concreta de los seres humanos, y más aún:
en su historia. Tampoco se trata de una historia meramente en el
plano discursivo, sino en el plano real; de una historia que prevalece
más allá de la capacidad amnésica de los centros
de poder; de una historia que es inmanente a la identidad cultural
y a toda concepción progresista del Hombre. Así, A
Contracorriente: Una revista de historia social y literatura de
América Latina intenta superar el relativismo
discursivo que ha predominado en la investigación académica
sobre América Latina, e insertarse en la “verdad”
e “historia” de las culturas, literaturas y procesos
políticos actuales. Difundir una excelente contribución
en ese sentido, por mínima que sea, es el trabajo que trataré
de desempeñar como su co-editor.
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